Este proyecto académico consistió en el diseño de un packaging para vinilo inspirado en Cracker Island, álbum de Gorillaz. El objetivo era desarrollar una propuesta visual capaz de reinterpretar la identidad del grupo y trasladarla a un formato físico.
A partir de una investigación sobre el universo visual del álbum, sus personajes y su narrativa, se desarrolló una nueva propuesta para la carátula y el resto de elementos del packaging. El concepto toma como referencia la estética asociada a Cracker Island, su imaginario de culto o secta y el uso predominante de tonalidades rosas y magentas.
El resultado es un sistema visual aplicado a diferentes piezas, incluyendo la carátula, contraportada, lomo, paperbag, cartel promocional y las galletas del vinilo, manteniendo una estética coherente en todo el proyecto.